
LECTURA
Viaje al centro de la Tierra
MI RESEÑA
◆La ciencia de Viaje al centro de la Tierra envejeció. La curiosidad que la impulsa, no. Lo que hace funcionar la novela es la fricción entre un profesor capaz de convertir una hipótesis imposible en plan de viaje y un narrador mucho más consciente de todas las razones para no seguirlo. Esa tensión vuelve cada descenso una negociación entre fascinación y miedo. Verne disfruta explicando geología y teorías de su tiempo y algunos tramos pierden velocidad por ello, pero la acumulación de espacios imposibles termina creando una aventura con imágenes que sobreviven a cualquier precisión científica. Me gustó especialmente esa confianza casi infantil en que todavía puede existir un territorio radicalmente desconocido debajo de nuestros pies. No necesito creer en el escenario para sentir la emoción de la exploración. La novela me recordó que la ciencia ficción también nace del momento en que una pregunta seria se permite cruzar la frontera hacia lo improbable.

