
LECTURA
El general en su laberinto
MI RESEÑA
◆Me interesó mucho más el Bolívar cansado de El general en su laberinto que cualquier versión monumental del Libertador. García Márquez toma una figura convertida en estatua por la historia y la devuelve al cuerpo a través de la enfermedad, el mal humor, los recuerdos, las contradicciones, las derrotas privadas y la frustración de ver cómo un proyecto político se deshace entre disputas. Esa decisión desmitificadora me interesó porque no necesita convertirlo en villano para volverlo humano. La novela avanza con un ritmo deliberadamente melancólico y exige cierta familiaridad con el contexto de la independencia o, en su defecto, paciencia. Hubo pasajes políticos donde sentí más distancia que emoción, pero la idea del poder contemplado desde su pérdida está trabajada con enorme inteligencia. No fue el García Márquez que más disfruté, aunque sí uno de los que más me hizo pensar en la diferencia entre una figura histórica y la persona atrapada dentro de ella.


