Amor Propio
El amor propio no es levantar muros, ni mirarse solo a uno mismo.
Es construir raíces firmes para poder extender ramas hacia los demás. Amarse es reconocerse digno, con luces y sombras y desde esa aceptación aprender a cuidar sin vaciarse. No es egoísmo decir “me importo”, porque quien se escucha también aprende a escuchar, quien se respeta, sabe respetar.
El amor propio es empatía que nace adentro. Comprender el propio dolor para no ignorar el ajeno, sanar heridas para no herir, poner límites no para alejar, sino para amar con honestidad. Es elegir el bien propio sabiendo que eso también protege a quienes nos rodean.
Amarse es responsabilidad emocional. Es no cargar a otros con lo que uno no se atreve a trabajar. Es entender que cuando uno se trata con compasión, el mundo recibe una versión más amable, más paciente y más humana de nosotros. Porque cuidarse también es una forma profunda de cuidar a los demás.
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