
LECTURA
El coronel no tiene quien le escriba
MI RESEÑA
◆Pocas veces la espera me ha parecido tan física como en El coronel no tiene quien le escriba. Se siente en el dinero que falta, en las conversaciones repetidas, en la comida, en el cuerpo y en esa esperanza que podría parecer absurda desde fuera pero que termina siendo una forma de dignidad. Me impresionó cuánto logra García Márquez sin recurrir a la exuberancia con la que suele asociársele. Aquí todo está más desnudo y cada objeto parece pesar. Quien busque acontecimientos puede sentir que sucede muy poco. Justamente ahí encontré la fuerza del libro. La pobreza no aparece como una abstracción social, sino como una sucesión de decisiones pequeñas que van estrechando la vida sin eliminar por completo el orgullo. Su brevedad no me dejó sensación de falta, sino de precisión. Terminé entendiendo al coronel menos por lo que explicaba que por aquello a lo que se negaba a renunciar.


