
LECTURA
La isla del día de antes
MI RESEÑA
◆Pocas veces disfruto tanto la inteligencia de Eco como cuando consigue que la erudición se vuelva movimiento narrativo. En La isla del día de antes esa conversión no siempre la sentí. La obsesión por el problema de la longitud, la ciencia del siglo XVII, los mapas, las teorías y los juegos conceptuales tiene momentos brillantes. Me encanta cómo Eco convierte una época en una red de ideas contradictorias. Roberto nunca consiguió interesarme con la misma fuerza que aquello que lo rodea. La erudición domina tanto la experiencia que en varios pasajes sentí que la narración se detenía para que el autor pudiera desplegar otra fascinación. No considero ese exceso un defecto accidental. Es parte del proyecto. Simplemente esta vez quedé fuera de él. Admiré muchas páginas sueltas, pero el conjunto me dejó más cansancio intelectual que emoción.

