DESPUÉS DE VERTE
Lo inquietante es que te quiero ver
después de verte.
Porque empecé a interesarme
por las historias que todavía no me contaste,
por las cicatrices que escondes,
por las versiones de ti
que aún no conozco.
Lo extraño no es verte,
es todo lo que pasa después.
Cuando ya no estás
y sin embargo,
sigues ocupando un lugar en mí.
Se queda tu risa
dando vueltas entre mis pensamientos,
la forma de tus manos,
la calma extraña
que aparece cuando me hablas.
Yo, que había aprendido a caminar despacio,
a no construir ilusiones antes de tiempo,
me descubro haciendo espacio
para tu nombre
entre mis días.
No sé si esto sea prudente.
No sé si tenga sentido.
Solo sé que cuando te marchas
aparece una ausencia
demasiado grande
para alguien que llegó hace tan poco.
Lo inquietante es que te quiero ver
después de verte.
Quizá por eso,
no espero el próximo encuentro
para volver a verte,
sino para seguir encontrándote.