
LECTURA
Toda la verdad
MI RESEÑA
◆Lo que vuelve incómoda a Toda la verdad no es tanto el espionaje como la posibilidad de descubrir que la persona con la que compartes tu vida contiene una historia que nunca imaginaste. Ese choque entre profesión y familia sostuvo buena parte de mi atención. Karen Cleveland conoce el lenguaje de la inteligencia y logra que varios procedimientos se sientan creíbles sin convertir la novela en un manual. Donde fui más escéptico fue con algunas decisiones de Vivian. Hay momentos en que la necesidad de prolongar la tensión exige aceptar comportamientos que yo habría querido ver mejor justificados. La lectura, no obstante, es ágil y entiende bien el vértigo de tener que evaluar afecto y evidencia al mismo tiempo. No la recuerdo por una gran sofisticación temática, sino por esa incomodidad sencilla y eficaz, qué ocurre cuando confiar deja de ser un sentimiento y se convierte en una decisión que necesita pruebas.