
LECTURA
Hijos de sangre y hueso
MI RESEÑA
◆La fuerza de Hijos de sangre y hueso está en que su magia nunca parece separada de la memoria política del mundo. Zélie no busca simplemente recuperar un poder perdido. Carga con lo que significa pertenecer a un grupo al que se le enseñó a temer su propia identidad. Adeyemi convierte esa tensión en una aventura de ritmo alto y la alimenta con una mitología inspirada en tradiciones yoruba que le da al universo una textura distinta dentro de la fantasía juvenil. Me atrapó la rabia de Zélie, incluso cuando sus decisiones son impulsivas. Me convenció menos la rapidez con que algunas relaciones cambian y ciertos giros románticos que compiten con un conflicto social mucho más interesante. También hay momentos donde el mensaje se vuelve demasiado explícito. Aun reconociendo esos mecanismos YA, sentí que la novela tenía algo urgente que decir sobre miedo, poder y la violencia de obligar a una comunidad a olvidar quién era.