
LECTURA
Elantris
MI RESEÑA
◆Lo que recuerdo con más cariño de Elantris no es una escena concreta, sino la sensación de estar descubriendo un mundo cuya ruina tenía una lógica propia. Sanderson ya mostraba aquí esa obsesión suya por construir sistemas mágicos, religiosos y políticos que terminan chocando entre sí y a mí esa mezcla me mantuvo mucho más interesado que la simple pregunta de qué había ocurrido con la ciudad. Se notan las costuras de una primera novela. Algunos diálogos explican demasiado, ciertos personajes están definidos con trazos gruesos y el ritmo tarda en encontrar equilibrio, pero cuando las piezas empiezan a conversar entre ellas, la ambición del conjunto compensa esas torpezas. No es el Sanderson más pulido, pero incluso sus imperfecciones dejan ver el tipo de imaginación estructurada que después se volvería una de sus mayores fortalezas. Esa promesa, todavía irregular pero ya reconocible, fue suficiente para entusiasmarme.

