
LECTURA
El último judío
MI RESEÑA
◆Durante el viaje de El último judío me conmovió menos la sucesión de peligros que la obstinación con la que un individuo intenta conservar su identidad en un mundo diseñado para obligarlo a renunciar a ella. Noah Gordon recrea la España de finales del siglo XV con una mirada muy narrativa. Oficios, ciudades, caminos, peligros y cambios de nombre se convierten en etapas de una educación vital. Puede simplificar algunas tensiones históricas y la novela tiene momentos en que la aventura ocupa más espacio que la complejidad política, pero nunca sentí que el contexto fuera únicamente decorativo. Yonah aprende a adaptarse sin dejar que adaptarse signifique desaparecer. Esa diferencia sostuvo mi lectura. Más que una historia sobre persecución, la viví como una novela sobre pertenencia, cuánto puede cambiar una persona para sobrevivir antes de empezar a preguntarse qué parte de sí misma debe seguir siendo irrenunciable.