
LECTURA
El soborno
MI RESEÑA
◆La parte que más me interesó de El soborno apareció cuando dejó de parecer un thriller convencional y empezó a observar el mecanismo cotidiano de la corrupción. Grisham entiende que un sistema judicial no necesita estar completamente podrido para producir daño. Basta con que determinadas personas descubran dónde se encuentran los puntos ciegos y aprendan a explotarlos durante años. Lacy Stoltz me gustó precisamente porque su trabajo es administrativo antes que heroico. Investigar conducta judicial no suena espectacular y el libro extrae tensión de esa burocracia. Hay tramos donde la exposición legal frena el ritmo y algunos antagonistas tienen menos complejidad de la que habría querido. A cambio, la trama posee claridad y una indignación muy concreta frente a la manera en que dinero, poder y legalidad pueden convivir sin tocarse demasiado. No es mi Grisham favorito, pero sí uno que convierte un tema institucional en una lectura sorprendentemente ágil.