
LECTURA
El símbolo perdido
MI RESEÑA
◆Washington me pareció un escenario muy bien elegido porque Brown puede explotar arquitectura, sociedades discretas y símbolos nacionales sin salir de un espacio relativamente concentrado. Hay enigmas interesantes y momentos donde el libro recupera esa sensación de descubrimiento continuo que hace tan entretenidas las aventuras de Langdon. Sin embargo, aquí noté más la maquinaria, explicaciones largas, pausas para contextualizar ideas y una tensión que no siempre alcanza la velocidad de Ángeles y demonios o El código Da Vinci. Sigue siendo una lectura adictiva, pero me sorprendió menos. Lo disfruté especialmente cuando la ciudad funcionaba como texto y cada edificio parecía tener una intención escondida. Menos cuando la novela insistía demasiado en explicarme por qué debía maravillarme.
