
LECTURA
El puñal
MI RESEÑA
◆Remil se mueve en un mundo donde política, inteligencia, narcotráfico y negocios parecen compartir un mismo idioma, el de la lealtad provisional. Esa mirada al poder argentino me interesó más que la dimensión puramente conspirativa de la novela. Fernández Díaz tiene ritmo y conoce el atractivo de un protagonista que opera en zonas morales incómodas, pero a veces la dureza del personaje y ciertos códigos de masculinidad se sienten demasiado conscientes de su propia imagen. También hay relaciones y coincidencias que me parecieron más eficaces como combustible del thriller que como psicología. Con todo, la lectura avanza con fuerza y la corrupción no aparece como una anomalía individual, sino como una red. Disfruté el pulso político y la ambigüedad, aunque no siempre creí en todas las decisiones narrativas que los sostenían.