
LECTURA
Desconexión
MI RESEÑA
◆Pocas premisas juveniles me han parecido tan perturbadoras precisamente porque Shusterman no la presenta como una monstruosidad aislada, sino como algo que una sociedad ha aprendido a normalizar mediante leyes, burocracia y palabras cuidadosamente elegidas. Esa es la parte que más me impresionó. Antes de volver aceptable una atrocidad, primero hay que cambiar el lenguaje con el que se describe. El libro entiende muy bien ese mecanismo. Los protagonistas comienzan cerca de ciertos arquetipos, pero sus experiencias les van dando suficiente complejidad para que las decisiones pesen y no se reduzcan a representar una postura moral. Shusterman puede ser demasiado directo con sus ideas y hay momentos en que subraya algo que ya había quedado claro. No me importó demasiado. La novela me obligó a pensar no solo en lo que una sociedad permite, sino en los eufemismos que utiliza para poder seguir viéndose a sí misma como civilizada. Esa incomodidad es lo que todavía le da tanta fuerza a la lectura.


