
LECTURA
Hijos de Dune
MI RESEÑA
◆La tercera novela vuelve a abrir el mundo después de la concentración casi teatral de El Mesías. Las nuevas generaciones permiten que Herbert pregunte qué queda de una revolución cuando sus símbolos ya forman parte del gobierno y sus consecuencias pertenecen a personas que no eligieron iniciarla. Me interesó especialmente el conflicto entre herencia e identidad. Llevar un apellido, una memoria o una expectativa política puede convertirse en una forma de invasión interior. La novela recupera movimiento y amplitud, pero también profundiza en el lenguaje filosófico y visionario de la saga. Hubo tramos cuyas ideas admiré aunque leerlas me exigiera más esfuerzo. Ciertas conversaciones parecen tener lugar a varios niveles simbólicos al mismo tiempo y el ritmo se resiente. La ambición sigue siendo extraordinaria, aunque mi conexión emocional fue menor. Cada vez respeto más lo que Herbert está construyendo, incluso cuando necesito trabajar más para acompañarlo.
