
LECTURA
El hijo
MI RESEÑA
◆Terminé El hijo con la sensación de haber leído menos una saga familiar que una historia sobre la violencia convertida en herencia. Meyer atraviesa generaciones para mostrar cómo una fortuna, una identidad y hasta una versión de Texas pueden construirse sobre aquello que después preferimos llamar destino. La perspectiva de Eli es brutal y magnética y agradecí que la novela no permitiera que su capacidad de supervivencia se confundiera fácilmente con heroísmo. Las otras voces complican ese legado desde lugares distintos y hacen visible el precio que una generación transmite a la siguiente, aunque no todas me atraparon con la misma intensidad. La estructura exige paciencia y la crudeza no es ornamental. Hay pasajes que incomodan porque se niegan a romantizar la conquista. La amplitud histórica nunca borró la pregunta íntima que quedó conmigo, cuánto de una familia puede heredarse sin que nadie decida conscientemente conservarlo.