
LECTURA
El pasajero 23
MI RESEÑA
◆Un crucero lleno de personas es, paradójicamente, un escenario perfecto para hablar de desaparición, un espacio enorme, controlado y rodeado de agua donde la lógica dice que nadie debería simplemente dejar de estar. El pasajero 23 explota muy bien esa contradicción y Fitzek mantiene una sensación de claustrofobia incluso cuando el barco parece una pequeña ciudad. La novela toca zonas bastante oscuras y no siempre lo hace con sutileza. Hubo momentos donde sentí que acumulaba horrores y giros para impedir que el ritmo descendiera. También tuve que concederle más de una coincidencia difícil de creer. Con todo, seguí leyendo con verdadera curiosidad porque las preguntas estaban planteadas con eficacia y el escenario nunca perdió presencia. No compré toda la ingeniería de la trama, pero sí el suspense. Fue una lectura compulsiva en la que mi parte escéptica iba unos pasos detrás de mis ganas de saber qué había detrás de cada nueva puerta.


