
LECTURA
El pájaro canta hasta morir
MI RESEÑA
◆Normalmente el melodrama a gran escala me hace tomar distancia. Con El pájaro canta hasta morir terminé aceptándolo como parte inseparable de su fuerza. McCullough piensa en décadas, generaciones, tierras, religión y deseos que no caben cómodamente dentro de las obligaciones que los personajes han elegido o heredado. Drogheda no es solo escenario. Se convierte en una medida del tiempo y del desgaste. Hay relaciones que hoy resultan difíciles de leer sin incomodidad y decisiones que la novela trata con una intensidad romántica que no siempre comparto, pero nunca sentí que esa incomodidad borrara la potencia emocional. Lo que me impresionó fue la capacidad de hacer que una elección reverbere durante años y modifique a personas que ni siquiera participaron en ella. Es excesiva, larga y profundamente sentimental. También es una de esas novelas donde el exceso termina siendo exactamente la forma que necesitaba la historia.