
LECTURA
El fin del mundo
MI RESEÑA
◆Boyle me obligó a leer la historia familiar como algo menos privado de lo que solemos imaginar. Los errores, prejuicios y deseos de una generación reaparecen transformados en otra, mientras el valle del Hudson cambia alrededor de ellos y demuestra que el pasado nunca está tan enterrado como creemos. Disfruté especialmente el humor oscuro y la forma en que la novela desmonta ciertas fantasías sobre identidad, progreso y pertenencia. Su estructura no es complaciente. Saltos temporales, genealogías y paralelismos exigen atención y hubo momentos en que esa arquitectura me interesó más intelectualmente que emocionalmente. No todo personaje quedó conmigo, pero la ambición del conjunto sí. Es una novela que mira siglos de historia y termina haciendo una pregunta muy doméstica, cuánto de nosotros elegimos realmente y cuánto heredamos sin darnos cuenta.