
LECTURA
Misery
MI RESEÑA
◆A veces el terror necesita muy poco espacio para volverse insoportable y aquí Stephen King lo demuestra sin apoyarse en nada sobrenatural. El espacio es mínimo, los personajes principales son pocos y aun así, la tensión rara vez se relaja. Lo que más admiro es cómo el libro convierte la dependencia en terror. Paul no solo está atrapado físicamente, también necesita anticipar estados de ánimo, negociar palabras y calcular cada gesto. Annie es aterradora porque su lógica tiene reglas propias y porque el afecto que declara puede transformarse sin aviso. Hay tramos deliberadamente repetitivos, pero esa rutina termina reforzando la sensación de cautiverio. Pocas novelas me han hecho sentir tan consciente de cada pequeña posibilidad de error.


